Gabriel Ariza 21 abril, 2015

manuel-garcia-morenteDon Manuel Guerra escribe en su blog una reseña sobre la vida del autor de “El Hecho Extraordinario”.

¡Pero, si no ha sido canonizado!, estará pensando el lector. Es verdad, aunque obispos como el venerable José María García Lahiguera -su director espiritual- y Leopoldo Eijo y Garay – el obispo de su diócesis: Madrid-Alcalá- han subrayado su mucha virtud y su santidad (cf. 5.2.2). Una pregunta: ¿por qué no se ha incoado el proceso de canonización de este filósofo e intelectual español?  Porque, a mi juicio, se lo merece, le dedico esta bitácora a finales de abril ya que precisamente nació el 22 de abril de 1886 y su conversión acaeció el 29 del mismo mes (año 1937) cuando Morente tenía 51 años de edad. Además, “el catedrático Manuel García Morente es una personalidad grandemente famosa en la historia de la filosofía española. No obstante, si no es mayor su celebridad, se debe  a la ley del silencio que ha caído como espada de Damocles sobre tantos intelectuales a los que no se les perdona que se hayan convertido al cristianismo” (García Morente, M., Pribeh Konverse. Neobycejná událost. A Deník duchovnich cvicènti, editorial Triton, Vykáská 2014 (Presentación de. José Mª Montiu de Nuix, que me la ha remitido traducida del checo al español. Además contiene el Hecho extraordinario y el Diario de los Ejercicios espirituales de Morente en checo). Esta bitácora pretende contribuir a reparar su olvido.

Conviene adelantar la bibliografía. Como es muy extensa me limito a consignar la que he usado.Fuentes: García Morente, Manuel, Obras completas, Anthropos-Fundación Caja de Madrid, Madrid 1966 (dos tomos de dos volúmenes cada uno, citado a partir de ahora porObras). IDEM, Diario de los Ejercicios espirituales, Espasa-Calpe, Madrid 1961 (= Diario) (Obras, II/2, 442-500); IDEM, De la Metafísica de la Vida a una Teoría general de la Cultura (curso en Buenos Aires, 1934 en Obras, I/1,353-532 (citado: Metafísica); IDEM, Lecciones preliminares de Filosofía (curso en la Universidad de Tucumán, curso impartido en 1937, publicado en 1938. Citado Preliminares) en Obras, II/,3-314; IDEM, A Monseñor Eijo Garay (Tucumán, 27.4.1938)en Obras, II, 2, 507-513 (citado: Carta Eijo). De El Hecho extraordinario(relato de su conversión) hay varias ediciones: Rialp (1957, 1986, 1996, 2002, 2006, 2009, 2015), Espasa-Calpe (1951, 1953, 1956,cf. Iriarte), BAC (2003), Encuentro (2015), pero reproducen el “borrador” de la carta entregada a don José María García Lahiguera en septiembre de 1940. Tras la muerte de Morente lo encontró su hija Mª. Josefa. Es el texto que figura en sus Obras completas (II/2, 415-441) El texto original, conservado en el archivo de su destinatario (mons. Lahiguera), ha sido publicado por José Mª. Montiu (Vida y pensamiento, pp. 404-421) y por la familia Morente (ediciones San Esteban, 2008). Aquí lo cito como Carta, pero no por la paginación de este libro, sino por la del texto manuscrito de Morente que consta de 68 hojas. Aunque las diferencias entre ambos textos sean numerosas (800 según Montiu, o. c. 403), pocas son importantes.

Bibliografía: Barres-García, Carlos, Un viajero hacia el infinito. Itinerario espiritual de Manuel G. Morente,Borealia, Barcelona 2005IDEM, Proceso de una conversión, Don Manuel García Morente, San Pablo, Madrid 2000; Bonelli García-Morente, Carmen (nieta de D. Manuel, religiosa de la Asunción como su tía Carmen –hija menor de D. Manuel, viva con 96 años de edad-), tres mensajes electrónicos, días 14, 17 y 18, abril, 2015 (citado Carmen Bonelli G.-Morente); Domínguez Prieto, P., Manuel García Morente: el filósofo que abrazó al Dios verdadero en AA. VV., Seminario conciliar de Madrid (1906-2006), Madrid 2008, 149-156; Forment-Giralt, Eudaldo, La interpretación de santo Tomás como “filosofía abierta, “Cuadernos de pensamiento” 2 (1988) 147-169 (el estudio más profundo sobre la fase tomista de Morente); García-Morente, Mª. Josefa-García-Morente, Carmen, EpílogoGarcía Morente, nuestro padreen Obras, publicado en Escritos desconocidos e inéditos (1986) y como Epílogoen Obras, II/2, 573-594 (=Epílogo); de Iriarte, Mauricio, El profesor García Morente, sacerdote. (Escritos íntimos y comentario biográfico), Espasa-Calpe, Madrid 1956 (= Biografía); Molina Prieto, Andrés, Valoración teológica del “Hecho extraordinario” en la conversión del profesor. Don Manuel García Morente, Boletín del Instituto de Estudios Gienenses” 131 (1987) 21-49; Montiu de Nuix, José María, Manuel García Morente. Vida y pensamiento, Edicep, Valencia 2010 (tesis doctoral-Premio Extraordinario en la Universidad de Barcelona) (citado Montiu); IDEM, Manuel García Morente, el catedrático: de cosmovisión sin Dios a llama de amor, Edicep, Valencia 2011; Palacios , Juan Miguel-Rovira, Rogelio, Prólogo de sus Obras completas, I/1, IX-XXXV.

  1. DE NIÑO DE RELIGIÓN CATÓLICA A ADOLESCENTE AGNÓSTICO

Manuel García Morente (1886-1942) nació en Arjonilla (aldea de Jaén) aunque paso su niñez hasta los ocho años en Granada. Ordinariamente, en la infancia, los hijos hablan la lengua materna y profesan la religión de su madre. Con el paso de los años pueden aprender otro idioma y convertirse a otra religión. Morente no fue una excepción. Su madre, Casiana Morente Serrano (prima carnal del general Francisco Serrano regente, jefe del gobierno, masón) era católica practicante; educó a sus hijos (Guadalupe, Carmen, Manuel) en la fe católica y en sus prácticas de piedad. Inmediatamente después de su conversión y antes de El Hecho (extraordinario) la figura de su madre irrumpe en la memoria de Morente: “Recordé mi niñez; recordé a mi madre, a quien perdí cuando yo contaba nueve años de edad, me representé claramente su cara, el regazo en que me recostaba, estando de rodillas para rezar con ella; lentamente, con paciencia, fui recordando trozos del padrenuestro…” (Carta,  44). “Lo primero que haré mañana, será comprarme un libro devoto (seguramente en recuerdo de los “Devocionarios” usados por su madre) y algún buen manual de doctrina cristiana” (Carta, p. 48).

En cambio, su padre, Gumersindo García Corpas, se especializó en París junto a un excelente oftalmólogo. Junto a él ejerció su profesión varios años -incluso tras su matrimonio- hasta que puso su consulta en Granada. Vivía zambullido en la corriente liberal, laicista, anticlerical, librepensadora e ilustrada. A Francia envió a sus hijos a estudiar; a las hijas a un pensionado de religiosas en Anglet (cerca de la frontera española), donde veraneó la familia algunos años; a Manuel al internado del Liceo Nacional de Bayona. Lo hizo impulsado por la fascinación que sentía por lo francés y por su ideología laicista. Ya en 1886 se había eliminado la enseñanza escolar de la religión en Francia.

Lea la bitácora completa aquí.

http://www.camineo.info/news/148/ARTICLE/35095/2015-04-23.html

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